jueves, 25 de agosto de 2011

Me llamo Orson


Bajo una apariencia angelical y aspecto simpático se encuentra una de las personalidades más aterradoras y temidas de la comarca de tierra de Barros
 De origen sevillano, le gusta llamar la atención y mostrarse afable en la lejanía, aunque no duda en sacar los dientes o en exponer su feroz ladrido ante cualquier amenaza. Un ejemplo de ello puede ser un niño, un viejo con bastón u otro perro, por citar algunos.
Es bien conocido en su barrio por sus numerosos y repetidos saltos como el perro saltarín o perro circo.
Como anécdota decir que es habitual escuchar en casa "hemos creado un monstruo"


Un asesino en serie, también conocido como asesino serial, es una persona animal que asesina a tres o más personas quecos en un lapso de más de treinta días, dejando un periodo de «enfriamiento» entre cada asesinato, y cuya motivación se basa en la gratificación psicológica que le proporciona dicho acto. 
Los asesinos en serie están específicamente motivados por una multiplicidad de impulsos psicológicos, sobre todo por ansias de poder y compulsión sexual. Los crímenes suelen ser llevados a cabo de una forma similar y las víctimas a menudo comparten alguna característica (p. ej. ocupación, raza, apariencia, sexo o edad). -wikipedia-


Una de mis muñeca favoritas de la infancia. Cuando volví de mi retiro espiritual en Inglaterra descubrí que muy a mi pesar, mi madre se la había dado a mi perro para entretenerlo mientras hablaba por teléfono. 
Como podéis observar el resultado fue atroz. 
Según me cuentan la muñeca permaneció durante un largo periodo de tiempo como un tronquito- sin brazos, ni piernas- para al final acabar como Walt Disney.
Pero no se crean que la queca es ahora inservible, no, en algunas ocasiones cuando no encontramos ninguna pelota para jugar en el parque ésta desempeña su función a la perfección, los que no parecemos nada perfectos somos nosotros.



Este juguete ha sido su última víctima.
No sé cómo ni por qué esta cámara apareció junto a mi cama tras una feria en un pueblo de al lado; lo que sí sé es lo poco que duró entre las mandíbulas de mi querido, pero poco fiel perro Orson.
Todo iba bien hasta que tuve la genial idea de decir “Pupu di patata que te voy a hacer una foto”. Cuando ese animal vio salir ese bicho y escuchó ese pito, se abalanzó a él ferozmente y 10 minutos después mi salón se llenaba de pequeños pedazos y se esfumaban así los pocos recuerdos.



Este conejo llamado Billy, regalo de mi hermana, aunque sea un semi-tronquito sigue conservando un aspecto simpático y juvenil, o eso me parece a mí.
A veces nos sentamos en el porche y recordamos, nostálgicos, tiempos mejores en los que además de estar entero, era todo un sex-simbols que conseguía derretir a cualquier conejita del lugar con un petito de pana y su camisa de cuadros a juego en tonos tostados.



Estas dos hortalizas-una mazorca y una zanahoria- también fueron regalos de mi hermana para Orson (ya se sabe que los padres que pasan poco tiempo con sus hijos suplen esa falta cubriéndolos de regalos)
Observaréis que pupu sigue un patrón bastante similar, retirar como cualquier humano la parte verde que no se come. ¿casualidad o super-inteligencia canina?



Se podría decir que el 90% de mis juguetes de la infancia han ido progresivamente desapareciendo desde la llegada de la mascota a nuestra casa.
He aqui un ejemplo de actuación sobre una pareja pinypon que tuvieron la mala suerte de cruzarse en su camino mientras padecía uno de sus episodios psicóticos.
¿Buscaba formar un híbrido travestido juntando la cabeza de la mujer con el cuerpo masculino? 
Nadie nunca sabrá las razones que le motivaron a actuar tan caprichosamente.



Algunos pensarán que es un melón pero no, se trata de una común pelota de tenis que ha perdido su brillante  y característico verde fosforito.
Hábilmente Orson demostró un día que domina y se atreve con cualquier técnica asesina.
Desolló la pelota como si se tratase de un conejo pero ¿por qué no hizo eso con Billy?



Uno de los hobbies favoritos de mi perro es abrir en canal a los peluches y sacarles toda la guata posible hasta quedarlos vacíos por dentro. 
Es posible que en un principio me horrorizara tal escena, pero supongo que ahora tengo que reconocer que me resulta bastante divertida e incluso hace que me sienta orgullosa al ver lo rápido que perfecciona su técnica.
Así que si alguna vez tienen el privilegio de visitar mi casa no se asusten y no piensen que lo que a veces se pasea por el salón son pelusas gigantes sino nubes de guata u órganos de peluches.



Este pobre elefantito llegó bajo la promesa de una vida mejor una tarde calurosa de mayo procedente de Sevilla, lo que nunca pensó fue que encontraría su final en la ciudad de la música .
Orson suele seguir un patrón determinado característica de los asesinos en serie. Tras un primer vistazo siente una fuerte atracción hacia las partes duras de los peluches- ojos y nariz-. Después de gozar de estas exquisiteces comienza a abrir agujeros en la yugular o en cualquier lugar que él considere oportuna, por donde saca como dije anteriormente, lo sustancial.
Como podemos observar en el animal se distinguen claramente varios orificios y la falta de los ojos y  una pata delantera.





En el fondo Orson no es mala gente, a veces se trae pedazos y extremidades de otros juguetes que recoge en la calle y que adopta como si hubieran sido obra suya.




Un Orson posiblemente amenazado, inutilizó el arma de este soldado en cierta ocasión.
Se podría decir que tuvo suerte ya que no perdió ninguna de sus extremidades; aunque parece ser que él no piensa lo mismo porque desde entonces se dice que sale todas las mañanas de casa y vuelve, infeliz y desdichado, tambaleándose durante la madrugada.



Las Navidades son para Orson uno de los periodos más felices y esperados del año. 
La abundancia de delicatesens, toda la familia en casa, repetidos viajes al campo, el calor de la chimenea encendida y sobre todo, los adornos de Navidad, le vuelven loco.
Muestra de ello es la bola del árbol anterior. Se intuye que tras realizarle el agujero pudo descubrió, decepcionado, que no estaba relleno de esta manera no tardaría mucho en abandonarla.




Lo que hoy parece una pelota de pelo fue en sus días más gloriosos un lindo pollito. Nadie sabe donde acabó la cabeza, el pico, las patas y los ojos. ¿Es posible qué se los comiera? ¿Estaremos ante un nuevo Hannibal Lecter perruno? Parece que Orson no le hace ascos a nada y se atreve con todo y todos.



En serio os digo que yo la probé antes de dársela a Orson, mordiéndola, aplastándola y tratando de comprobar que sería imposible que mi perro se la cargara; pero como dice la canción sorpresas te da la vida. Aprovechó la zona libre de pinchos y se lo planteó como un reto personal.
  A pesar de todo sigue siendo uno de los juguetes preferidos del señor de la casa


Se podría decir que esta Barbie es afortunada.
Ya sé que le falta un pie, pero os puedo decir que más le faltaría si no la hubiéramos salvado de entre las garras de Orson. 
Todavía hoy la recuerda y la reclama fervientemente cada vez que se la mostramos, llorando durante nadie sabe cuanto tiempo para que se la demos. Él sabe que varias de sus técnicas funcionan: el lloriqueo, la sacada de lengua y los ojos al estilo del gato de Shrek, son sus mejores bazas, pero existen ciertas cosas que se le escapan de las manos y una de ellas es esta Barbie.




Más ejemplos sobre peluches. Un mono regalo de un amigo invisible y una foca o lo que queda de ella.


Otra muestra de peluches mutilados.
Aunque los ositos Teddy llegaron a la casa en distintas épocas, podemos observar similitudes en su modo de actuación. A los dos le falta un ojo, una pata y un brazo, así como conservan la nariz (bordada) y  las dos orejas. Es muy perfecionista y suele decantarse por la simetría.



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