sábado, 14 de mayo de 2011

Los últimos días de la Popegirl

La gente que me conoce sabe que entre mis deseos cuando sea mayor (muy mayor) está el pasar mis últimos días de vida recluida en un convento, eso claro está si no tengo otras obligaciones de tipo familiar.
 Y todo esto viene de un curso de libre configuración en el que participé hace unos años y que sirvió para darme cuenta de que la vida de tranquilidad, soledad y fresquito veraniego que transcurre en los  conventos me llaman demasiado. Con toda esta parafernalia, la cúal, es cierta además, quiero decir que respeto y admiro profundamente la simbología religiosa, el Vaticano y a Sor Yeyé y que espero que nadie se sienta ofendido por ese cargo eclesiatico del que me he apoderado. Y sino con 10 Padrenuestros, 10 Avemarías y un Gloria (el largo) se perdonan todos los pecados ¿no?

Amén

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