jueves, 5 de mayo de 2011

La historia jamás contada de Dorothy

Pasaron los años y Dorothy seguía viviendo en su granja de Kansas junto a sus tios y a su perro Totó que, aunque había muerto hacía unos años, seguía permaneciendo a su lado gracias a la técnica de la taxidermia.
A Dorothy siempre le había gustado la medicina, y más aún desde que una vez les prometiera a sus amigos proporcionarles un cerebro (al espantapajaros), un corazón (al hombre de hojalata) y valentía suficiente (al león cobarde). Y es que el hecho de que el mago de Oz les hubiera hecho entrega de ciertos objetos que confirmaban el fin de sus carencias: un diploma, un llavero y una medalla, ellos no se convencían por lo que seguían apareciendosele cada noche a su amiga en sueños....
Hasta que llegó el día en que Dorothy se cansó y puso fin a ese sufrimiento pidiendo a sus tios que le regalaran el Operación y practicando la cirugía básica.
Asi una vez aprendido todo lo que debía de saber y en una noche en la que se sintió con fuerza y pulso suficiente procedió a las tres operaciones oníricas.

Un corazón para que el hombre de hojalata tuviera sentimientos.


Un cerebro para que el pobre espantapajaro tuviera algo más en la cabeza que pájaros.


Y un pelucón color rubio mariantonietto para el cobarde león, el cual, no debía cortarse bajo ninguna circunstacia para que no le ocurriera como a Sansón y no perdiera la fuerza jamás.


Y así los 3 vivieron felices, comieron perdices y no visitaron ni molestaron nunca más a Dorothy salvo en verano y una vez cumplida la mayoría de edad.

FIN



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