lunes, 2 de mayo de 2011

Coplas a la muerte de...

Hoy es un día triste para mi.

No fui consciente de que su vida se estaba apagando, no es como las bombillas que antes de morir resplandecen y te avisan; no, no me dio tiempo a despedirme, a buscarle un sustituto digno. Allí me quedé sola en el inmenso silencio del campo.
El 2 de mayo quedará como un día fatídico en mi vida, el día en el que uno de mis más amados auriculares de música dejó de vivir...


Me dejó tirada en el medio de una canción. Aunque uno de ellos seguía escuchándose todo el mundo sabe que no se siente la misma emoción. Así que no quise prolongar más la agonía de su hermano y compañero que sufría,  no tuve más remedio que terminar con la vida del otro introduciendolo en la botella de agua que llevaba, ahogándolo en su dolor. Fue dificil pero algo que debía hacer.



Tantos viajes, paseos, abdominales...en definitiva esa lealtad se merecía una muerte digna y por eso procedí con su entierro.
Pero ahora ¡me siento tan vacia! En un lunes de fiesta en el que ninguna tienda está abierta y yo solo he podido acceder a los cascos que regalan en el AVE, que por mucho que les cambien los colores todo el mundo sabe que suenan exactamente igual que los que venden en los veinte duros.

¡Qué sonido! ¡Qué calidad! ¿Qué he hecho yo para merecer tal sufrimiento?































I want the world to stop, give me the morning

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